
Sobre el papel de los periódicos había partido (interesaba que lo hubiera). En la Brunete tenían intuiciones, premoniciones, todas, claro, en un sentido. Admito que yo tenía miedo, que se fundamentó en el gol de Toquero. Luego, el Barça impuso la diferencia real que existe entre ambos equipos, que es mucha.
En las radios de Brunete empleaban más tiempo en destacar la pitada al himno (cuánto cebollino suelto) como ahora abren (Danpena 3) sus noticiarios con los incidentes de las Ramblas por encima de la victoria culé. Los más comedidos hablaban del cívico comportamiento de las aficiones, pero otros, como el cateto de De la Amorrana, se empleaban (siempre lo hace en cuanto ve pancartas independentistas o señeras) en desmentir esa camaradería entre rojiblancos y azulgranas. Gente exaltada como esta, con el privilegio de disponer de un micrófono, son los que hacen del pluralismo y la democracia papeles mojados.
Eso no quita para que critique los cortes de manga de Yayá tras su gol, que por cierto es un dechado de derroche energético y fuerza africana que, posiblemente, el Barça haya empleado poco hasta la fecha. Enhorabuena por tu gol, Yaya, pero hay que ser más deportivo.
Pero si hay una figura en este partido es Messi, que escoltado y asediado por cuatro y cinco policías bilbaínos, aguantó el tipo y marcó la diferencia como se esperaba de él. Volvió a aparecer y decantó la final. Xavi, con su maestría, dirigía el concierto del centro del campo, y logró el premio con un golazo de falta y Bojan obtuvo su recompensa a la paciencia con un bonito pase a la red con efecto. En cuanto tiró de manual el Barça aplastó al Athletic.
Es el primer trofeo. El fin de semana puede caer el segundo y, ay cómo ganemos la Champions, podemos hacer historia con el triplete. Eso sí que dolerá y mucho. Ya están jodidos, imaginaos si somos TRICAMPIONS...

