
Guardiola dice que la derrota del Madrid propició la precipitación de su equipo en la primera parte. Él sabrá mejor que nadie, pero jugar jugaron con el estilo de siempre, con más fortuna en la segunda parte que en la primera, eso sí.
Palop no tuvo la suerte del miércoles y esta vez encajó cuatro. El primero, en propia meta, el segundo obra de quien suele arreglar partidos con suma frecuencia, Pedro, y los dos últimos del futbolista más ganador que tiene este equipo, Lionel Messi, que ama jugar al fútbol y ganar como muy pocos profesionales. Bendita suerte la del Barça, porque no sólo cuenta con el mejor del mundo sino con uno de los tipos más competitivos del planeta fútbol.
Quiero destacar la progresión de Tití Henry, muy activo e incisivo toda la noche y, especialmente, de Abidal. Creo que al lateral francés le vi frente al Sevilla el mejor partido desde que juega en el Barça. No sólo defendiendo sino dando un pase magistral en el cuarto gol de Messi, de verdadero pelotero. Después de ver a los dos, me acordé del veterano periodista Juan Manuel Gozalo, que aprovecha la menor ocasión para decir que con los dos franceses el Barça juega con 9. Con el partido de ayer es para que el señor Gozalo cierre la boquita.
Y, por el contrario, hay un lunar. Ese lunar es el de Márquez, dubitativo, desconfiado, en alarmante baja forma todavía, a Rafael se le vieron las vergüenzas en alguna jugada, en especial una de Koné, que lo bailó como quiso sin apenas oponer resistencia. ¿Tiene algún problema Márquez o ha decidido vivir de la morterada que le han asegurado en el último contrato sin poner de su parte? Es que ya empieza a ser preocupante.
Otro que no está fino, aunque lo intenta, es Ibrahimovic. Lleva unos partidos que no acierta, que no brilla. Hablar de Xavi o Iniesta resulta casi un tópico, porque son un típico tópico de futbolista de clase, que nunca falla, que siempre tiene algún pase prodigioso, alguna jugada espectacular. Son los ángeles del Barça.
Ya estamos cinco puntos por encima del Madrid, que no son pocos, aunque la liga es larga. Campeones de invierno, aunque ese título sea honorífico, pero da ánimos. Sin embargo, tenemos palos en las ruedas. Y esos palos se llaman árbitros y la campaña que desde la caverna están llevando a cabo. Sin ir más lejos, el arbitraje de anoche de González Vázquez es para estudiarlo. Nuevamente sutil, cargando contra el Athletic y favoreciendo al Madrid en señalizaciones de faltas, en tarjetas, y en descuentos más que prolongados. Arbitraje de esos que exasperan, de esos que provocan expulsiones si el futbolista no se sabe controlar. Están haciendo una campaña que no hay que minusvalorar. De verdad. Lo del villarato se ha quedado pequeño al lado de la presión que ejercen Inda, Relaño y compañía. Ojo.
(La foto ha sido extraída de www.elperiodico.com)

