
Carles Puyol es un ejemplo. Es un representante de esa cultura, en horas bajas, del esfuerzo. Su entrega es de tal magnitud que parece imposible que las leyes de la vida rijan también para él.
Su concentración, su intensidad y su profesionalidad han de ser copiados por los pequeños soñadores que quieren ser futbolistas. Para mí su renovación no es una sorpresa. Me parecía imposible que dudara en seguir. Sin embargo, en el ambiente flota una idea, la de que no es jugador que encaje en el paradigma de Guardiola, partidario de defensas centrales que saquen el balón con limpieza, que den un nuevo valor añadido al juego desde la parte menos técnica, la defensa.
Se duda de que Puyol pueda tener ya la misma continuidad que en temporadas anteriores porque no da pases diagonales, como los puedan dar Márquez o Piqué, e incluso Chigrinski, pero quien piense que Puyol no es técnico no lo ha seguido bien. Yo a Puyol le he visto hacer jugadas que inicialmente parecen increíbles. Ruletas en el centro del campo, o regates de extremo propios de futbolistas con más fama de jugones. Ya, ya sé que no es Messi, pero no despreciemos su técnica.
Lo que pasa es que lo que más brilla es su coraje, su fuerza, su anticipación. Ahora se dice que llega tarde, que está fallando. Pero, qué queréis que os diga, para mí es insustituible. No sé si se pierde mucho sin otro central pasador, pero no puedo entender, por mucho que fuera en contra de la filosofía Barça, que Puyol esté fuera de cualquier previsión de equipo ganador.
Me alegro de que haya renovado hasta 2013 y paso de los rumores, de lo único negativo que he oído hablar sobre Carles. Que dicen que es algo antipático. No sé si cuenta chistes, no sé si ha tenido problemas pesonales. Eso no me importa, me importa lo que veo y lo que he visto siempre es que es el tío que más da la cara del Barça y que es un ejemplo sobre el campo. Eso es lo que importa. Y ese es el valor que tiene para mí y, supongo, que para la mayoría de culés. Enhorabuena Carles.


