
Con sinceridad, el Barça de ayer me gustó menos que el de Kazán o Pamplona. Es cierto,marcó 4 goles, pero para mí, un observador no profesional, encontró la suerte que en otros partidos no tuvo sin jugar con brillantez.
Admito que hubo detalles de calidad, como el pase de Ibra en el primer gol de Pedro, pero el juego fue de menos nivel, no sé si porque faltaban piezas básicas como Xavi o Iniesta, que no entraron hasta la segunda parte.
Hay dos cosas importantes de este partido, a mi modo de ver. En primer lugar, que las apariciones goleadores de Pedro ya no son una casualidad. Este chico a lo mejor no es una estrella, pero gol tiene y mucho. Hace lo que debe en cada momento y es humilde como el que más. Guardiola, no sé si con exceso, cuida de que no se le suba a la cabeza y le da un papel siempre de segundo nivel para que no se lo crea y siga ambicioso y para que las vacas sagradas no se molesten. Pero este chico merece la apuesta.
Y, en segundo lugar, vi una defensa con grandes debilidades, sobre todo por el flanco derecho. Piqué, que luego se entonó, interpretó una cadena de fallos a los que no nos tenía acostumbrados. La banda de Puyol fue por la que más entraron los del Mallorca y Chigrinski está blandito y desorientado en muchos momentos. Espero que solo sea cuestión de adaptación. En cambio, Abidal (no sé si por la presión de Maxwell) parecía el defensa más solvente. En fin, llegaron los goles, pero honestamente no me convenció el Barça. Cosas del fútbol. Juegas peor, y goleas.
(La fotografía es de Claudio Chaves y ha sido extraída de www.elmundodeportivo.es)




